Espacio de diálogo, palabra grande y compartida que se abre a los ciudadanos del mundo, en la búsqueda de amor y fe a través del acercamiento a la literatura y la vida social y cultural de los cubanos que vivimos isla adentro. Zona de resistencia para intercambiar desde el tamiz de lo personal, aspectos de la vida y la experiencia de aquellos que a veces no tienen voz, ni rostro en los medios, pero sí una participación importante en la construcción de lo cubano en el día a día.

viernes, 24 de febrero de 2017

Cuba no puede ser una isla de patriotas zombis

Baire es Baire y es dueño de su Historia.


Por Eduard Encina. 

“Vivo en un pueblo donde la gente se cree dueña de la historia”,lo dije hace algunos años en una entrevista que me hizo la poeta Teresa Melo para Juventud Rebelde, y como era de esperar enseguida apareció esa turba oportunista y detractora, que vive para torcer las palabras y medirnos la sangre. En realidad, lo acepten o no, nadie puede despojarnos de esa dicha que conquistamos con el filo del machete.

En los últimos años hemos padecido la tendencia ensañada en aniquilar la importancia de los focos de resistencia locales, para sustituirlos por apotegmas de la “gran historia nacional”. Así lo que ha sido durante 122 años EL GRITO DE BAIRE, por estos días apenas se menciona en los medios informativos y en su lugar se promueve con la frase aparentemente indiscutible “Reinicio de las Guerras de Independencia”.

El asunto no está en alimentar pasiones localistas, ni en querer asomar la cabeza de forma inmerecida en el panteón de la Patria. El problema está en aquello que Martí advertía: “historiar no es soldadear de un lado de la batalla”. Ahora: ¿contra quién es esta batalla? ¿quiénes son los ganadores y quiénes los perdedores?

Al parecer no bastó con arrebatarnos el canal Tele Rebelde, los Festivales de Bolero, Coros, Trova y Charanga, hasta intentaron adjudicarle al mismísimo Pepe Antonio la Primera Carga al Machete (en La Habana, of course). Ahora pretenden menguar las virtudes que mi pueblo conquistó ofrendando la vida y el sacrificio de sus hijos. Maceo, Gómez, Martí, Fidel, todos asumieron y honraron EL GRITO DE BAIRE.

No es menos cierto que el alzamiento del 24 de febrero de 1895 se dio en varios puntos de la isla, incluso, en algunos lugares liderados por figuras insignes, de mayor prestigio que el del entonces humilde campesino y Capitán Saturnino Lora. Pero fue precisamente el GRITO DE BAIRE, el de mayor resonancia, organización y trascendencia de todos los que se dieron aquel día, no en balde la intención colonialista de concentrar urgentes esfuerzos en aplastarlo, minimizar y hasta desprestigiarlo tildando de autonomista el levantamiento.

En toda la isla, nadie como los baireros, vive con mayor pertenencia y autenticidad el Reinicio de la Guerra Necesaria. Los propios mambises en plena manigua ya celebraban durante los tres años de dura lucha aquellos sucesos, gesto que se extendería en la Neocolonia, la República, hasta hoy, convirtiendo el 24 de febrero en nuestra más importante festividad popular.

En la actualidad las autoridades han suplantado lo que antes fuera una expresión de profundo arraigo popular, descaracterizándola, sustituyendo la Memoria, por una ideologización sin vínculos con los contenidos esenciales que le dieron origen, y decidiendo cómo y qué se dice en los actos públicos, la magnitud de la celebración teniendo en cuenta aniversarios abiertos o cerrados y otros desatinos, es decir, deciden por la gente lo que deben hacer con su historia.

Esto atenta contra el fortalecimiento de los valores identitarios de las nuevas generaciones, quienes desconocen que caminan por calles y avenidas que un día llevaron el nombre de sus héroes, porque fueron sustituidos por un simple número, o cuando sin total conciencia de sus actos participan en la tradicional Diana Mambisa y rompen la solemnidad requerida, pues el efecto del reguetón, el circo y la cerveza los hacen creer que están en medio de una conga.

Mientras muchos se agotan en su verborrea política, montan con desánimo en sus carros modernos y van a hacer el ritual del día en los sitios de alzamiento, muchas veces sin conocer la historia de esos pueblos, (y en los peores casos sin que les interese) en Baire los descendientes de Rabí, Lora, Salcedo, Urbina, celebran, honran, conmemoran, y se gozan como en ningún otro sitio, de su estirpe y sus tradiciones; pero también reflexionan y piensan el futuro, vigilantes, por si la dignidad se nubla y se hace necesario un nuevo Grito.

Baire es Baire y es dueño de su Historia. Lo diré en cualquier entrevista, pues aún quedamos muchos dentro y fuera de Cuba que honramos el terruño, que es honrar la Patria Grande. En realidad no será relevante si unos medios lo reconozcan o no, porque hace mucho tiempo el mundo lo sabe y más que en los anaqueles, está en los corazones de todos los cubanos dignos. Eso sí, lo que hay que salvar es la memoria, hay que reaccionar, Cuba no puede ser una isla de patriotas zombis.

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