Espacio de diálogo, palabra grande y compartida que se abre a los ciudadanos del mundo, en la búsqueda de amor y fe a través del acercamiento a la literatura y la vida social y cultural de los cubanos que vivimos isla adentro. Zona de resistencia para intercambiar desde el tamiz de lo personal, aspectos de la vida y la experiencia de aquellos que a veces no tienen voz, ni rostro en los medios, pero sí una participación importante en la construcción de lo cubano en el día a día.

sábado, 25 de marzo de 2017

En Cuba la realidad nos supera




"No basta con publicar un libro para que el escritor exista, también hay que construir un lector"
 Por Eduard Encina.

En el país que organiza una de las mejores Ferias del Libro del Continente, es casi un eufemismo hablar de “mercado del libro”, “editoriales de autor”, “jerarquías literarias”, “crítica”, solo por mencionar algunas cuestiones. Sin embargo, hay algo en lo que todos concuerdan: publicar en Cuba no es un problema; el problema es existir.

Mientras la “mente de isla” persiste en lo analógico, el mundo pasa veloz frente al Morro y mantiene invisible no solo el esfuerzo editorial, sino la naturaleza de las ideas que producimos. NADA SE MOVERÁ mientras esa “mente” no posibilite el acceso a la información, la participación crítica, en una sociedad donde la carencia de crítica es sistémica, o cuando más, solo se logra establecer aquel “diálogo entre sordos” que Arturo Arango ilumina en una de sus Reincidencias.

Es cierto que ya en La República Platón excluía a los poetas del Estado Ideal (y por supuesto del ideal ciudadano), pero el escenario ha cambiado: ¿el escritor hoy sigue siendo el pararrayos de los dioses que preconizó Darío? ¿la oscura cabeza negadora piñeriana?¿un ser marginal y conflictivo a lo Guillermo Vidal? 

Para algunos somos parias repartidos en dos islas: la isla flotante y la isla dispersa, para otros, masoquistas seres de vitrina, desfasados que van de Feria en Feria del libro asumiendo que no viven para pensar, sino para ser pensados. La figura del escritor enmudece, se convierte en un elemento folclórico dentro de un fenómeno de masas.

Al no producirse la lógica del marketing ¿Cómo se establece el mercado el libro? ¿Dónde queda la jerarquía cultural del escritor cuando no puede acceder a un set mínimo (computadora, impresora, disco duro, etc.), para adecuarse a la situación tecnológica internacional? Hoy, es un error estar de espaldas a las nuevas tecnologías e internet, se necesita cambiar las dinámicas de lectura y las dinámicas de la información. 

No basta con publicar un libro para que el escritor exista, también hay que construir un lector. Es una práctica común en el mundo, por ejemplo, el vínculo de los escritores con las universidades, no solo para promover la obra, sino para elevar el concepto académico y dignificar la vida de los escritores. Es innegable que hay que influir en la  POSICIÓN desde donde se nos lee y se nos construye ¿o destruye? La lectura que antes se ejerció como placer y disfrute, hoy es fría y vertical. 

A nadie se le ocurre enseñar que en los momentos más dramáticos, convulsos y confusos de la historia nacional, ha irrumpido el escritor para darle forma y proponer una lectura de esos contenidos desde una amplitud de aristas y matices, esa lectura que según Harold Bloom “nos prepara para el cambio”.

Ante tanta modorra con la distribución y el mercadeo del libro impreso, los escritores cubanos han de buscar alternativas, una de ellas es apostar por lo digital, situarse en blog, plataformas de promoción y venta, en fin, reaccionar, hacer cualquier cosa por existir. En Cuba la realidad nos supera.

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