Espacio de diálogo, palabra grande y compartida que se abre a los ciudadanos del mundo, en la búsqueda de amor y fe a través del acercamiento a la literatura y la vida social y cultural de los cubanos que vivimos isla adentro. Zona de resistencia para intercambiar desde el tamiz de lo personal, aspectos de la vida y la experiencia de aquellos que a veces no tienen voz, ni rostro en los medios, pero sí una participación importante en la construcción de lo cubano en el día a día.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Fidel Castro: un loco que se le escapó a la pelona



Por Eduard Encina.

Fidel era un loco, comentó mi amigo mientras tomábamos un café. Receloso miré hacia los lados, con el temor de que su comentario pudiese molestar a los clientes. Le pedí que hablara bajito, pero él insistió ¿No me crees? Era un sansy.

Aunque suelo ser respetuoso con la opinión de los demás, no pude contenerme. De un trago terminé mi café e inventé una escusa para marcharme. ¡Él no se levantaría de ahí!, me dijo, pero ya ves, eres un pendejo, escuchas los disparos y ya quieres salir huyendo. Quedé inmóvil en un ademán de virilidad, o tal vez porque tenía razón; cuando comenzó con su irrefrenable monólogo.

“Qué me dirías de un tipo que reúne a un grupo de jóvenes sin experiencia de combate, mal preparados, desprovistos de un buen armamento y que se dispone asaltar una de las fortalezas más grandes del país. Qué me dirías si después de la sangrienta derrota apela a su condición de abogado, decide defenderse, y para colmo, termina asegurando que lo condenasen pues la historia lo absolvería.

Qué me dirías si se va a México y prepara una expedición y se lanza al mar en medio de una tormenta, desembarca en un manglar muy lejos de tierra firme; de sus más de ochenta expedicionarios solo le quedan doce, prácticamente desarmados, heridos, hambrientos y en esas condiciones se le ocurre decirles: “¡Ahora sí ganamos la guerra!”; sube a las montañas y dos años después baja con un ejército de barbudos victoriosos.

Qué me dirías si en 1962 puso a correr a sus enemigos y también a sus amigos soviéticos y colocó al mundo al borde de una guerra nuclear.

Qué me dirías del que después de la caída del muro de Berlín se quedó solo, sin aliados, sin economía y decidió echarse el país sobre los hombros y prometía sacarlo de la crisis sin renunciar a sus ideales.

Qué me dirías de su promesa de hacer regresar al niño Elián y a los Cinco Héroes.  

Entonces entendí a mi amigo, y de un sopetón le dije la noticia: “HACE UNAS HORAS MURIÓ FIDEL” ¿Estás seguro?, preguntó más serio que una estatua, no puede ser, dijo, ese loco se le escapa hasta la pelona? No me quedó más remedio que sonreír y decirle, vamos compadre, el que está loco de remate eres tú.

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