Espacio de diálogo, palabra grande y compartida que se abre a los ciudadanos del mundo, en la búsqueda de amor y fe a través del acercamiento a la literatura y la vida social y cultural de los cubanos que vivimos isla adentro. Zona de resistencia para intercambiar desde el tamiz de lo personal, aspectos de la vida y la experiencia de aquellos que a veces no tienen voz, ni rostro en los medios, pero sí una participación importante en la construcción de lo cubano en el día a día.

viernes, 20 de enero de 2017

A MÍ ME GUSTÓ, COMPAY



Fot. Arnoldo Fernández.
Por Eduard Encina.

Llegaron a Contramaestre por el trillo equivocado. Los estábamos esperando frente al parque Jesús Rabí, pero una “contramaestrense ausente” que los guiaba, los desvió de la ruta. Al parecer, el primer encuentro con los artistas que harían “El Concierto de los Agradecidos” en nuestro pueblo, había comenzado mal.

Pero el trillo se fue aclarando y fue inevitable que las personas se abalanzaran sobre el carismático Eduardo Sosa, la bella Luna Manzanares, el gran poeta Raúl Torres y la talentosa Annis Garcés. Junto a ellos, llegaron también un grupo de músicos jóvenes comandados por un señor, de quien solo después que comenzara el Concierto nos fue develado el nombre.

En medio de toda esa agitación, entraron al patio del restaurante “El Trópico” donde serían recibidos por las autoridades culturales, la UNEAC, la Sociedad Cultural José Martí y la AHS. Mientras bebían agua de coco y se deleitaban con una ensalada de frutas, escucharon los pormenores de la vida y la historia de la localidad a la que un Río le dio nombre. Luego el autor de Candil de nieve, tuvo un fugaz pero intenso intercambio con periodistas y blogueros.

Mas o menos así, todo quedaba listo para el Concierto en la Plaza, que estaba anunciado para las 7.00 pm, un horario que transgredía las costumbres del público de esta ciudad acostumbrado a salir después de la diez de la noche. No era difícil encontrar cierta incertidumbre en algunos rostros de los productores y funcionarios del Instituto de la Música que acompañaban la delegación, pues a penas faltaba media hora y todavía no llegaban a un centenar de personas en las más de mil sillas que se colocaron en la Plaza.

Pero a las siete, como estaba previsto, miles de contramaestrenses aplaudían cuando el presentador Alfredo Ballesteros Alfonso, locutor y presidente de la AHS, anunciaba que además de los intérpretes de la canción Cabalgando con Fidel, tendríamos una representación de la Sinfónica Juvenil de Santiago de Cuba, bajo la batuta del gran Maestro y Director de la Sinfónica Nacional, Enrique Pérez Mesa.

Y ya con la plaza abierta, el trillo se volvió camino: Luna Manzanares con voz dulce y melódica iniciaba lo que sería la velada inolvidable de los agradecidos, Raúl Torres visiblemente emocionado por la acogida de “los guajiros más cultos del mundo”, interpretó varios temas clásicos de su repertorio y en varias ocasiones se hizo acompañar por el público que complacido coreaba sus canciones; Annis Garcés, menuda e imponente dio gracias a la vida que ha dado tanto, a través del clásico de Violeta Parra y luego rompió con su versión de Mañanitas de Montaña para dar paso a quién consideró “como un padre”, el trovador Eduardo Sosa con quien terminó su presentación a dúo para cantar la Longina de Manuel Corona y Yolanda, de Pablo Milanés, y poner así (una vez más) la Plaza entera de pie.

Para cerrar, comenzó el show del “Compay Sosa”, imaginativo y voluminoso, con la sabrosura del conversador de Tumba Siete, contando sus andanzas por Contramaestre cuando apenas era un adolescente perdido entre los naranjales de la Escuela Provisional Fidel Domenech y luego en las descargas bohemias de su temprana juventud junto al músico William Vivanco y con el dúo Postrova, acompañado del trovador Ernesto… Lo demás fue pan comido, el Son a Contramaestre y toda esa música condimentada en los viveros de nuestra música tradicional conectaron en lo que podríamos llamar un “alboroto riquísimo” entre público y artistas.

El cierre, como estaba previsto: el pueblo agradecido acompañando la hermosa letra y melodía de Cabalgando con Fidel, una canción que entró en la historia del cancionero patriótico cubano, y que en contramaestre se oyó más bonita, porque la gente más humilde la cantó.

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